Sin ser un fanático, me gusta el buen fútbol. No soy
cabalero pero respeto los símbolos que este deporte nos legó a lo largo de
década.
A lo largo de mi vida (que no es corta por cierto) y en
algunos momentos con más pasión que en otros siempre seguí este deporte y por
lo tanto gocé y sufrí con mi equipo y como todo argentino también con los
seleccionados nacionales. Tengo ídolos, mas allá de que algunos de ellos no son
exactamente ejemplos para seguir. Como buen futbolero, en definitiva, me
dispuse a seguir la
Copa Sudamericana , quizás buscando una revancha al mundial,
que en Brasil se nos escapó de las manos.
Pero el jueves (11 de junio)
no pude ver la fiesta de apertura en el Estadio Centenario de Chile. No
pude mirarlo, no podía dejar de pensar que ese estadio fue el principal campo
de concentración de la dictadura fascista de Pinochet. Saltó en mi recuerdo que
allí, soldados convertidos en animales, mataron a Víctor Jara.






